martes, 23 de octubre de 2007

AGENTES COMUNITARIOS DE SALUD


El trabajo de los agentes comunitarios de la salud se remota hacia los primeras década del siglo XX, con respecto a los promotores de salud, lo encontramos en las experiencias ocurridas en puno, alrededor de 1930.

Los agentes de salud comunitarios han logrado encajar muy bien en los programas no gubernamentales de pequeña escala, así como en los programas nacionales de gran escala integrados en el sistema de salud pública.

El Dr. Manuel Núñez Butrino, médico puneño convocó a un grupo de campesinos de las zonas rurales, con los cuales desarrolló una serie de actividades de prevención y promoción de la salud.

En 1978, en la Declaración de Alma Ata, se resalto el rol del agente comunitario de salud como actor fundamental en la implementación de las estrategias de atención primaria de salud, para articular las acciones de participación activa de la comunidad y como aliado clave para conseguir el anhelo de salud para todos en el año 2000. La OPS, orienta a las personas y comunidad hacia un proceso de cambio o modificar.

Asegurar la participación de los agentes de salud comunitarios es un elemento clave del enfoque práctico de la ampliación de la cobertura terapéutica: aunque los datos de que se dispone actualmente distan mucho de ser exhaustivos, facilitan suficiente información para que los encargados de la planificación y ejecución de proyectos se pongan de inmediato a preparar programas, adoptando para ello un enfoque progresivo y basado en la solución de problemas y respondiendo a los obstáculos a medida que vayan surgiendo. La investigación operativa será fundamental para asegurar un rápido intercambio de información sobre las lecciones extraídas de la participación de agentes de salud comunitarios, conforme se amplíe el alcance de los programas. Este tipo de investigación debe ser planificado y presupuestado.

Dicho voluntarios adoptaron el nombre de Rikchari los despertadores y conformaron uno de los primeros grupos de promotores voluntarios, quienes trabajaron en el concepto de considerar a la salud como resultado de la higiene, de la buena alimentación y de la vida al sol y al aire libre, cumpliendo con su misión de remover acciones y cambios culturales, mejorar las condiciones sanitarias y desterrar el analfabetismo, postulados que hoy vana de la mano en el enfoque de la promoción de la salud.

Los agentes de salud comunitarios no deben ser vistos simplemente como cooperantes locales capaces de desempeñar temporalmente tareas para las que el sistema convencional de prestación de atención de salud carece de recursos. No son una solución barata para las carencias de recursos humanos. Antes bien, los programas de agentes de salud comunitarios pueden y deben ser considerados parte integrante de una estrategia más amplia destinada a potenciar el papel de las comunidades, capacitarlas para lograr un mayor control sobre su propia salud y mejorar la salud de sus miembros.

La Inclusión de actividades curativas en las comunidades suelen tener una necesidad directa de atención curativa. Si los agentes de salud comunitarios no participan en esta esfera, las personas mostrarán menos interés por sus actividades y no las apoyarán en la misma medida. Las experiencias registradas, por ejemplo, en Nepal demuestran que, cuando se adoptan políticas que permiten a los agentes de salud comunitarios dispensar medicamentos, aumenta la motivación de esos trabajadores, al tiempo que crece su aceptación dentro de la comunidad general. Por otro lado, la obtención de resultados inferiores a lo esperado en programas de agentes de salud comunitarios se asocia frecuentemente a un suministro insuficiente de medicamentos.

La Supervisión de apoyo, mantenimiento de vínculos estrechos con los profesionales de la salud y sistemas de derivación, según se desprende de experiencias recientes, cuando hay supervisión, los programas de tratamiento contra el VIH/SIDA basados ampliamente en la participación de agentes de salud comunitarios son capaces de mantener la calidad. Algunas experiencias de Haití, Rwanda y Sudáfrica relacionadas con el tratamiento antirretroviral demuestran que es posible asegurar una supervisión eficaz mediante la celebración de reuniones periódicas, el uso de formularios sencillos que facilitan la presentación de informes y la retroinformación, y la disposición de los profesionales de la salud a trabajar con las comunidades. Los programas de agentes de salud comunitarios deben integrarse en un sistema de derivación que abarque centros sanitarios más especializados capaces de dar respuesta a los problemas que no se pueden resolver en niveles inferiores.

Remuneración, cuando los agentes de salud comunitarios reciben una compensación financiera, se constatan efectos tanto positivos (retención de los trabajadores) como negativos (las comunidades los ven como funcionarios públicos). Los agentes de salud comunitarios que colaboran como voluntarios únicamente pueden dedicar cada semana un tiempo limitado a esa labor.

Se han introducido fórmulas innovadoras para compensar a los voluntarios por el tiempo invertido. Así, por ejemplo, los voluntarios comunitarios que participaban en un programa de lucha contra la oncocercosis en el distrito ugandés de Kabarole combinaban la distribución de medicamentos contra la enfermedad con la venta de preservativos, medida ésta que acabó convirtiéndose en una eficaz actividad generadora de ingresos. En varios países, los voluntarios no son remunerados, pero reciben incentivos de valor monetario, por ejemplo una bicicleta que puede ser utilizada con otros fines. La remuneración es necesaria para mantener el nivel requerido de compromiso a largo plazo, siempre que los agentes de salud comunitarios dediquen a esta labor una cantidad de tiempo comparable a la invertida por trabajadores de salud con la pertinente formación profesional. Ningún programa de agentes de salud comunitarios, con independencia de que funcione con voluntarios o con trabajadores remunerados, está libre de costos; todos ellos precisarán un presupuesto para ser eficaces y sostenibles.

Las Relaciones con la comunidad, el respaldo y reconocimiento de las organizaciones y los líderes comunitarios, así como el agradecimiento de los miembros de la comunidad, son incentivos fundamentales para los agentes de salud comunitarios. Para fomentar esas relaciones se deberá hacer participar a asociaciones de seropositivos y a otras organizaciones y líderes de la comunidad cuyo apoyo será de suma importancia. A través de sus redes, las organizaciones comunitarias quizá puedan complementar la labor de los agentes de salud comunitarios, ocupándose de necesidades como la nutrición o la generación de ingresos. Los esfuerzos encaminados a mantener a estos trabajadores estrechamente vinculados con las organizaciones comunitarias son, por tanto, esenciales. Este objetivo puede lograrse si se aprovechan las organizaciones de base comunitaria ya existentes para establecer y administrar el programa de agentes de salud comunitarios. Será fundamental adoptar mecanismos que garanticen el rendimiento de cuentas. Una forma de asegurar que eso se cumpla es asignar el control de la compensación monetaria o de otra índole de los trabajadores comunitarios a la comunidad, en lugar de al sistema convencional de atención sanitaria.

Autora:
Castillo Carrera, Merlín Jessica